Villaposible


Erase una vez una aldeíta llamada Villaposible que había estado muchos años sometida a dominación de los Haraganes, un clan autoritario que había llegado allí tras una fuerte batalla, y había autoproclamado el lugar como propio. Los Haraganes terminaron por extinguirse, y de un día para otro, los posibilitanos se toparon con el control de su aldea de nuevo. Pero llevaban décadas “dejándose hacer”, y no sabían cómo manejar aquella situación.

La suerte les sonrió cuando comparecieron siete hombres que conocían mundo. – Lo primero que tenemos que hacer es elaborar una Constitución que defina nuestros deberes y derechos-. Villaposible estuvo de acuerdo, y así lo hicieron. – También podemos separar nuestro pueblo en pequeños barrios autónomos, donde cada uno pueda especializarse en lo que mejor sepa hacer y sea más fácil de organizar y dirigir-. Los aldeanos les pareció buena idea, y así lo hicieron. – Por último, sería aconsejable crear una figura representativa que hable por todos nosotros y vele por nuestros intereses para con el mundo exterior-. Y los posibilitanos aceptaron también.

Poco a poco, la aldea fue transformándose en un pueblo cada vez más dinámico, con unos habitantes más sabios y cultivados que antaño e importantes negocios dentro y fuera de la localidad. La confianza en la prosperidad era tan elevada, que los bancos prestaban sus ahorros a cualquier propuesta emocionante. Pero un fatídico día el derroche se hizo patente; la banca no encontraba más monedas que prestar, los comercios empezaron a quebrar, y los habitantes perdieron sus ganas y energías. Aparecieron nuevos comités de sabios. – Tenemos que surtir de dinero a los bancos y recortar todos los gastos que podamos para volver a ser la aldea dichosa que éramos-. Y así lo hicieron.

Pero lo que ni el comité de sabios ni los posibilitanos vieron es que Villaposible ya no era aquella aldea aplanada sobre la que establecieron las bases de su crecimiento, sino un pueblo culto y vibrante que necesitaba unas raíces nuevas para empezar, no de cero, sino de casi cien.

Villaposible, un pueblo brillante con muchas opciones de futuro, es hoy España. Centrada en resolver su problema económico, no aprecia que su mayor desafío es establecer los nuevos pilares de su sociedad para poder seguir adelante. Si sabéis inglés, os animo a que leáis este artículo redactado por Tony Barber que se publicaba esta mañana en portada del Financial Times en su edición digital. ¡Es interesante y concluyente!

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