Una sonrisa para todos


Párate un momento y piensa en lo que más te gusta hacer. ¿Compartir una sobremesa con tu familia? ¿Quedar con amigos sin hora de regreso? ¿Reír hasta que duela la tripa y coger un poco de aire para volver a reír otro tanto? Seguro que piensas en todas estas cosas y otras tantas más y eres capaz de dibujar una sonrisa en tus labios sin siquiera pensarlo.

Ahora imagínate que te quitan todas esas cosas de un plumazo. Que ya no puedes sentarte a hablar con tu hermana a arreglar el mundo; que ya no puedes hacer planes de futuro; que ya ni siquiera hay futuro. Seguramente el dibujo de la sonrisa se volvería cóncavo  o, peor aún, se nos olvidaría lo que es sonreír.

Pues bien, hace unos días abrí los ojos a lo que hay en el mundo y pude ver que hay millones de personas a las que se les ha olvidado lo que es sonreír porque les han robado esos momentos que llenan sus vidas (seguramente no hace falta que nombre al pequeño Aylan, ni al niño de 13 años que ha asombrado al mundo con la sencillez y verdad de sus palabras “sólo paren la guerra en Siria“). ¿Verdad que es triste ponerse una venda en los ojos como solemos hacer y quitarla sólo de vez en cuando para asistir como espectadores a la dura realidad? Y lo peor de todo, ¿verdad que da pena hacerlo de forma reiterada?

Así que después de darme de bruces con la vida en directo, me pregunto si no podemos hacer nada para que todas estas personas puedan volver a respirar…

Syrian refugees wait to perform Eid al-Adha prayers at Al Zaatri refugee camp during the first day of Eid al-Adha in the Jordanian city of Mafraq, near the border with Syria, October 26, 2012. REUTERS/Muhammad Hamed
Refugiados sirios esperan para rezar en su campamento. REUTERS/Muhammad Hamed

La solución a corto plazo está clara y la Unión Europea ya se ha puesto manos a la obra: apertura de fronteras a refugiados y destino de presupuestos a su cuidado y acogimiento. Pero ¿qué pasa con el medio y largo plazo? De todos es sabido que la mejor forma de mantener las piernas a salvo no es echar Betadine sobre las heridas, sino evitar las caídas.

Nosotros de momento podemos empezar a actuar sobre el corto plazo a través de la colaboración con Agencias y Programas para Refugiados. Os dejo el enlace a este artículo de Ana Marcos publicado por El País donde podréis encontrar información que os puede resultar interesante:

Cómo puedes ayudar tú a los refugiados sirios

¿Podremos conseguir algún día que la sonrisa sea el denominador común de la humanidad?

Un niño refugiado juega con la gorra de un policía austriaco (Reuters)
Un niño refugiado juega con la gorra de un policía austriaco (Reuters)
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